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Amamantar te protege a tí:

Cuando amamantas la naturaleza premia tu constancia y dedicación. No es un sacrificio, no es esclavitud, se le llama maternidad.

Tu útero llegará más rápido a su lugar gracias a la hormona oxitocina, que saldrá con más frecuencia con la succión constante y frecuente de tu bebé… ella exprime las peloticas en tus senos, (contrayendo los musculitos que los rodean), y simultáneamente va exprimiendo tu útero, (contrayendo los músculos que lo rodean), para que llegue más rápido a su tamaño.

Además, tienes menos riesgo de padecer de osteoporosis, fractura de cadera; menos incidencia de cánceres de mama, útero, cuello y ovarios.

Y lo más importante, tu autoestima será mayor cuando, al pasar de los meses, compruebes qué bien crece y se desarrolla tu bebé solo con tu leche, igual a como sucede en el período de gestación; amamantando de forma exclusiva, lo formas tu solita…