– Duerme, duerme, negrito,

que tu mama ‘ta en el campo, negrito-¦-¦

trabajando, trabajando duramente , trabajando-¦.–

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Así reza esta conocida copla tradicional.

En cualquier latitud, la mujer que tiene hijos ha entrado a este milenio ajustando su vida y tomando una serie de decisiones para poder compaginar y responder a sus múltiples responsabilidades dentro y fuera del hogar.

Amamantar a sus hijos no es una decisión aparte de tantas otras en la agenda del manejo doméstico y cotidiano de una mujer.

La mujer que trabaja, trabaja: trabaja en el hogar, trabaja fuera del hogar; trabaja para sí, para su familia y para otros, por salario y sin salario; en condiciones seguras, en riesgo y hasta en situaciones degradantes.

El mundo cambia y con él cambia la situación laboral de la mujer.

Ciertas transformaciones que se han sucedido en el mercado mundial han traído como consecuencia que el trabajo sea más precario e incierto, especialmente para las mujeres. El libre comercio, la globalización, los ajustes estructurales -“los cambios de política realizados a altos niveles entre gobiernos y corporaciones-” tienen su efecto en el día a día de la vida de las mujeres. Hoy día, la división entre trabajo formal e informal está dando un vuelco: transformaciones en el mercado de trabajo pueden favorecer los pequeños negocios, la micro industria, lo que podría significar un retorno al trabajo familiar, al trabajo en el hogar, a los subcontratos, a los talleres de trabajo urbanos; condiciones de trabajo que son y han sido bien conocidas por las mujeres a lo largo de la historia.

La realidad de la vida de la mujer que trabaja, reclama una toma de conciencia y de acción de parte de quienes promovemos la práctica de la lactancia materna.

Con el fin de examinar estas realidades y encontrar estrategias creativas para el cambio, nos reunimos en Mayo del ’98 en Manila, Filipinas, un grupo de expertos miembros de la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna, WABA, y de la Red de Grupos Pro Alimentación Infantil, IBFAN, procedentes de varios países, con el apoyo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, con el fin de diseñar un Plan de Acción que quedó contenido en la Declaración de Quetzon City, con una propuesta de acciones a ser cristalizadas a nivel global, regional, nacional y local, por el logro del respeto y protección del derecho de la madre a amamantar.

El pasado 3 de Junio, vimos cristalizar un primer resultado: el Comité de Protección a la Maternidad, de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, votó a favor del incremento del permiso de maternidad a 14 semanas, fruto del trabajo sinérgico del Grupo de Trabajo Internacional, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de UNICEF. Este permiso fue designado en 12 semanas en el año de 1919, y este es el primer cambio en 81 años-¦

A pesar de ser un paso en la dirección correcta, existe aún la necesidad de brindar acciones de protección a la maternidad en consonancia con recomendaciones en salud tal y como fue presentado al Comité por la OMS y UNICEF. Aun quedan por ser debatidas varias medidas propuestas en relación a los permisos remunerados para amamantar y facilidades para la práctica de la lactancia materna en los sitios de trabajo que permitan a la mujer amamantar exclusivamente durante seis meses, aun cuando deba reintegrarse a su trabajo.

Todos somos beneficiarios de la protección a la maternidad: para los patronos, el beneficio se traduce en una fuerza de trabajo productiva, estable y leal, dándoles un margen competitivo en el mercado; para las naciones, el beneficio incluye costos reducidos en los cuidados de salud tanto del niño como de la madre y una menor necesidad de sustitutos manufacturados o importados de alimentos para niños; para la madre y su familia el beneficio constituye bienestar, seguridad y autoestima.

Con el fin de apoyar el derecho a amamantar de la mujer que trabaja, las a la Convención han sido:

1. Dos medias horas remuneradas de receso para amamantar por día, hasta el primer año de vida.

2. Un espacio limpio para amamantar o para extraer la leche materna, en o cerca del sitio de trabajo.

3. Un mínimo de seis meses de permiso de Maternidad remunerado.

Esperamos no tener que esperar otros 81 años, para el logro de un próximo beneficio de bienestar del recién estrenado ser humano y de su madre trabajadora-¦