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MADRES MODERNAS: Generación de transición entre la cultura del biberón y la cultura de la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia UNICEF, recomiendan seis meses de Lactancia Materna Exclusiva y continuar con Lactancia Materna, introduciendo la Alimentación Complementaria de manera oportuna, adecuada, inocua y debidamente administrada, hasta los dos años o más (www.oms.org / www.unicef.org); los Lineamientos para el Manejo de la Lactancia Materna de la Asociación de Consultores Internacionales de Lactancia Materna ILCA (www.ilca.org), La Liga de La Leche Internacional en sus Patrones Normales para la Lactancia Materna (www.llli.org) y los documentos de la Academy of Breastfeeding Medicine ABM, (www.abm.org) todos basados en la más actualizada y avanzada EVIDENCIA CIENTIFICA, recomiendan que las madres de los bebés amamantados saludables deberán: amamantar exclusivamente, reconocer y responder adecuadamente a las demandas de alimentación de sus pequeños, conocer las bondades y beneficios que para sus bebés tiene la Lactancia Materna Exclusiva a corto, mediano y largo plazo, reconocer los síntomas de Lactancia Materna efectiva, que sus senos y pezones estén libres de dolor y confirmar el conocimiento del manejo apropiado de la Lactancia Natural, entre muchas otras recomendaciones.

La mujer joven y moderna está en constante búsqueda de información y llega a tener acceso a mucha de ella, a través de libros, revistas y sitios especializados en internet, por lo que va generando muchas expectativas y ya desde la gestación toma la sabia decisión de amamantar a su bebé siguiendo las recomendaciones y lineamientos que la mas pura y reciente evidencia cientifica ha dictado.

Pero, cuando su bebé nace, se encuentra con una realidad completamente diferente, porque no busca o no encuentra apoyo práctico; generalmente es bastante difícil llevar a cabo una Lactancia Materna Exitosa sólo con la lectura de la teoría. Con cierta frecuencia, cuando presentamos signos o síntomas de alguna enfermedad, acudimos a la consulta del especialista; resulta absurdo seguir las recomendaciones que dan las revistas, los libros, internet o el farmacéutico, pues existe una remota probabilidad que salgamos airosos; el comportamiento adecuado es acudir al especialista y seguir sus recomendaciones, hasta que la enfermedad haya sido solventada.

La mujer moderna se viene formando con la idea del confort, del no sufrimiento o del no padecimiento, de la comodidad y del placer; muchachas que nacieron hace 24, 27, 33, 39 años, vivieron su adolescencia en la década de los noventa, en un mundo en donde las comunicaciones son cada vez mas sofisticadas, la incorporación y competitividad en el área laboral las hace buscar ser cada vez más destacadas y efectivas, mujeres que pueden estar en muchas cosas a la vez; entonces llega una pequeñísima criaturita que las retorna sin clemencia del siglo XXI al siglo XVII… porque sencillamente la maternidad es de aquellas pocas cosas que no cambia a través de las centurias.

Mujeres jóvenes que tienen la información que –la Lactancia Materna es lo mejor porque lo dicen los expertos, porque lo anuncian las campañas, porque lo leen en los libros, porque es lo natural, porque ya está en internet-¦; pero que, al nacer su bebé, no se les hace nada fácil, las abuelas modernas a veces no pueden apoyar porque ellas no amamantaron de manera exclusiva y son producto de la generación que más fórmula infantil administró, no pueden entender la exclusividad de la administración de la leche de sus hijas o nueras –sin dar siquiera una gota de agua…–; a estas madres modernas es necesario apoyar: pertenecen a la generación de transición entre la vieja cultura del biberón y la naciente cultura de la Lactancia Materna.

Entre los deseos y decisiones que se toman desde la gestación está el dar a luz normal y dar de mamar-¦. Carecer de apoyo, es un riesgo que puede hacer llegar facilmente a la alimentación mixta, introduciendo precozmente la leche artificial y por ende, la fabulosa leche formada en su propio cuerpo, comienza a declinar hasta llegar a desaparecer y, con su desaparición, llegan los sentimientos de culpa, de frustración o esos convencimientos inconscientes del –yo no pude–, –no tuve suficiente leche–, –tuve una experiencia frustrante–,– me llené de expectativas que no logré cumplir– o el –no todas las mujeres nacieron para amamantar–…

Los mitos, tabúes, miedos, presiones y creencias más comunes en relación a la Lactancia Natural son: creer que no hay suficiente leche, querer saber la cantidad de leche materna que el bebé esta tomando; pensar que el tiraleche saca la cantidad que se esta produciendo; pretender tener horarios exactos en cada toma o pensar que el bebé no recibe suficiente leche porque no se separa del pecho; eliminar ciertos alimentos porque se está amamantando o que no se puede tomar ni una copita de vino mientras dure la lactancia; que hay que complementralo para que duerma de noche o para que esté satisfecho y no llore; que no debe dormir con su bebé recién nacido porque corre el riesgo de aplastarlo o se puede malcriar ; se tiene la creencia que el bebé debe ser gordo, pues en esta sociedad aún se asocia gordura con salud; muchas madres creen que tienen pezones planos pues desconocen que es el bebé al sucionar quien saca los pezones; se sienten como vacas lecheras o como las indígenas con el bebé pegado al pecho todo el tiempo; una fuerte sensación de claustrofobia agobia a ciertas madres quienes piensan que no van a poder salir nunca más-¦; desde la gestación existe un miedo al creer que amamantar duele.

Es la madre del siglo XXI debatiéndose entre la presión social que pone a la orden del día ese arrasante conocimiento basado en la evidencia científica actualizada que empuja a amamantar de manera exclusiva vs. la presión social del desconocimiento y desinformación general que aún existe que empuja a no amamantar de manera exclusiva.

¿Es placer vs. culpa? ¿Lógica vs. comodidad? En el momento histórico actual son múltiples los factores que intervienen en los jóvenes padres, tanto al momento de tomar la decisión como al momento de revocar esa misma decisión: pertenecen a una generación de transición entre la cultura del biberón y la renaciente cultura de la Lactancia Materna y, quienes somos especialistas en la materia, tenemos la obligación y el deber de informar, debemos apoyar y nos debemos solidarizar con las decisiones tomadas.

La generación anterior no amamantó o amamantó poco; desde hace más de un siglo ha habido una promoción inadecuada de los sucedáneos de la leche materna, entre ellos las fórmulas infantiles, lo cual, unido a la modernidad y la incorporación de la mujer al área laboral entre otros, trajeron como consecuencia la pérdida de la práctica de la Lactancia Materna.

Desde el siglo pasado un centenar de profesionales de la salud a nivel mundial, comenzaron a dar la voz de alerta y a éste conglomerado se fueron sumando sucesivamente, madres que protestaban porque deseaban amamantar a sus hijos, activistas del mundo entero que iniciaron boycotts internacionales, servicios de información y comunicación del mundo entero, las agencia internacionales especialmente la OMS y UNICEF, grupos organizados regionales y nacionales en pro del rescate de la práctica de la Lactancia Materna, estructurándose así el Movimiento Internacional que trabaja por el rescate de la práctica de la Lactancia Materna, movimiento al que me siento orgullosa de pertenecer.

Es por esta razón por la que existimos los Centros Especializados para el apoyo a la Lactancia Materna, dedicados a la atención de madres, principalmente gestantes, pues se encuentran en el momento idóneo para recibir la información veraz: ellas son el corazón de nuestra misión; unidos como un solo bloque conformando este Movimiento Mundial y en comunicación permanente, trabajamos cada cual en su país, cual hormiguitas silentes, cumpliendo día a día con su labor; al fin y al cabo se trata de Desarrollo Humano y Calidad de Vida: eso nadie lo puede negar.

Hoy hemos planteado mitos, creencias y tabúes. Desde el próximo número y por esta sección vamos a comenzar a analizar todos y cada uno de estos mitos para que puedan entender por qué se quedan en ser simplemente eso: mitos.

Esta primera semana de Agosto se celebra en el mundo entero la Semana Mundial de la Lactancia Materna; el tema este año es –Vigilantes del Código Internacional de Comercialización de los Sucedáneos de la Leche Materna: 25 años Protegiéndo la Lactancia Materna–

Vaya un saludo a todas las madres gestantes que desean amamantar y a todas las madres que en este momento se encuentran amamantando; para todas ustedes nuestra felicitación.

-¦Y no olviden que ustedes ponen la leche

y nosotros la miel

MITOS MÁS COMUNES EN LA LACTANCIA MATERNA:

1. Me voy a trabajar tengo que dejar la lactancia.

2. Creer que no hay suficiente leche.

3. Querer saber la cantidad de leche materna que el bebé esta tomando.

4. Pensar que el tiraleche saca la cantidad que se esta produciendo.

5. Pretender tener horarios exactos en cada toma.

6. Pensar que el bebé no recibe suficiente leche porque no se separa del pecho.

7. Eliminar ciertos alimentos porque se está amamantando.

8. Que no se puede tomar ni una copita de vino mientras dure la lactancia.

9. Que hay que complementralo para que duerma de noche o para que esté satisfecho y no llore.

10. Que no debe dormir con su bebé recién nacido porque corre el riesgo de aplastarlo o se puede malcriar.

11. Se tiene la creencia que el bebé debe ser gordo, pues en esta sociedad aún se asocia gordura con salud.

12. Muchas madres creen que tienen pezones planos pues desconocen que es el bebé al sucionar quien saca los pezones.

13. Se sienten como vacas lecheras o como las indígenas con el bebé pegado al pecho todo el tiempo.

14. Una fuerte sensación de claustrofobia agobia a ciertas madres quienes piensan que no van a poder salir nunca más.

15. Desde la gestación existe un miedo al creer que amamantar duele.